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A propósito de los jurados…

En el Festival de la Leyenda Vallenata que recién terminó, quienes hacen parte de este órgano calificador son seres humanos con características y profesiones diferentes.

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Los principios y valores que determinan el comportamiento de un ser humano le pueden dar un nivel alto de credibilidad en su desempeño social, es decir, el deber ser es actuar con transparencia, procediendo de manera ecuánime y que su accionar no le lleve a juzgar con dureza, pero tampoco excesivamente laxo. 

A propósito de los jurados, en el Festival de la Leyenda Vallenata que recién terminó, quienes hacen parte de este órgano calificador son seres humanos con características y profesiones diferentes; algunos con conocimientos más destacados del folclor vallenato, gestores culturales y entendidos de la interpretación de la caja, la guacharaca y el acordeón. 

No es una tarea fácil, pues, los ojos de miles de personas están pendientes de su accionar. Una responsabilidad muy cuestionada.

Los jurados no son máquinas infalibles, como seres humanos se cansan, les da sed, tienen necesidades fisiológicas, también se pueden equivocar: errar es de humanos, el reconocerlo es de sabios. 

La labor y responsabilidad del jurado es compleja y muy delicada, el ganador que es uno, no objeta nada ni disiente del resultado, el que no gana, que son muchos, objetan todo y resienten del resultado y de quién lo emite. Siempre pasa.

Es fácil juzgar y cuestionar, al que recibe sobre sus hombros la responsabilidad de actuar con objetividad y que su labor se sienta lo menos posible, es decir, esa labor debe ser tan buena como imperceptible.
Una frase acuñada hace muchos años, en la jerga popular
, determina que el sabio entre más erudito  más prudente y por lo tanto más culto; a medida que una persona adquiere mayor inteligencia o sabiduría, reconoce mejor las consecuencias de sus palabras y actos, lo que la lleva a actuar con cautela y moderación. 

De verdad hay que ponerse en los zapatos del otro, denigrar de alguien por el solo hecho de no estar de acuerdo con su labor habla más de quien señala que de aquel que califica. 

Por eso hoy, a propósito de los jurados… quiero rodear la labor de estos grandes personajes del festival, el trabajo de su coordinador, les aplaudo esa gesta, su comprometida misión: médicos, ingenieros, abogados, folcloristas, músicos, gestores culturales, periodistas, empresarios y más; que se ponen la camiseta de la fundación del festival y trabajan con respeto y seriedad; pero también se someten a comentarios como el expresado por el gerente de Telecaribe, que aludiendo al jurado, los cinco de la final de acordeoneros profesionales 2026, como solo conocía a tres, los otros dos eran para él “figuras decorativas”. Esto lo dijo al aire, no hay derecho; hay cosas, señor gerente, que se piensan, pero no se dicen por prudencia, para no caer en la irreverencia y el irrespeto. Su criterio, lo respeto, pero no lo comparto.

Desconocer la labor de alguien y poner en entredicho su capacidad, solo porque no lo conozco no me da argumentos válidos para descalificarlo y desconocer sus aptitudes.


Hay quienes, como músicos y folcloristas, tienen mucho conocimiento, pero no saben calificar, pero eso no me motiva a invalidar a quien se esfuerza para hacer las cosas bien; no libreteado, ni vendido, ni comprado, con altura y responsabilidad como debe ser. Aplausos por su labor señores jurados del festival vallenato.  Me incluyo. Sólo Eso.

Por Eduardo Santos Ortega Vergara

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