Recibí invitación a cine por parte de mi esposa e hijos y, al indagar por la película, me dijeron que era sobre la vida de Michael Jackson. Debo confesar que mis expectativas no fueron las mejores; sin embargo, accedí a ir, pues este año no había vivido la experiencia de visitar una sala de cine.
Luego de probar una deliciosa comida rápida, me dispuse a ver la película, que comienza con la infancia del “Rey del Pop”. Una infancia sufrida, pues le tocó un padre tirano y explotador, que sometía a sus hijos a largas y extenuantes jornadas de ensayos; además de eso, los maltrataba física y psicológicamente. La mamá de Michael fue sumisa casi todo el tiempo; cuando Michael empieza a despegar artísticamente y en solitario, empieza a tomar decisiones drásticas en relación con su progenitor; es ahí cuando su madre se pone de su lado y enfrenta tibiamente a su cónyuge.
Llega su primer gran éxito: “Don’t stop ‘til you get enough” (No pares hasta cuando consigas lo suficiente). Ese tema lo elevó a la cima, su fama creció exponencialmente y se hizo a los servicios de un representante que, con mucho trabajo, esfuerzo y dedicación, logró convertirlo en el artista número uno. En el entretanto, su progenitor intentaba traerlo de regreso al grupo “Jackson Five” con el discurso de “la familia”, una familia a todas luces disfuncional. Michael realiza una gira con el grupo y anuncia públicamente su retiro del mismo.





