¿A quién se le canta aquí?, ¿a quién se le das las gracias?
¿A los que vienen de afuera o a los dueños de la casa?
¿O a los que, este año nos toca pasar estas fechas por fuera?
Cada vez que el Festival comienza, la ciudad se llena, se desborda de alegría. Se despliega, se multiplica y aunque ocurra en un solo espacio geográfico, su ímpetu se goza en cada rincón del país.
Porque mientras unos llegan a vivir la fiesta, otros apenas lo notan y otros (los que están lejos) apretujan su alma vallenata, entendiendo que no todos estamos en el Festival, pero el Festival sí habita en todos, aunque de maneras distintas.





