El pasado 9 de abril se conmemoraron los 78 años del vil asesinato de Jorge Eliécer Gaitán Ayala (1898-1948) cuando frisaba sus 50 años de edad; sea esta la oportunidad de reflexionar sobre el legado que este político liberal dejó para la posteridad. En primer lugar, debemos decir que JEG es ejemplo de superación, pues fue un hijo más de la pobreza. Nació en Bogotá, en La Providencia (hoy Barrios Unidos), en un hogar humilde; realizó trabajos siendo muy niño, tales como vender periódicos. Gracias a la educación, que realizó con mucho esfuerzo, logró terminar su carrera de Derecho en la Universidad Nacional de Colombia y obtuvo su doctorado en la Real Universidad de Roma, donde fue discípulo destacado del maestro fundador de la Escuela Positiva del Derecho Penal, Enrico Ferri.
En su trasegar político podemos señalar lo siguiente: i) su liderazgo en defensa de los menos favorecidos, generando la esperanza de cambio en amplios sectores populares; ii) denunció las injusticias sociales y la explotación de la clase trabajadora por parte de la élite política. Se dio a conocer por el debate histórico en el Congreso de la República, conocido como “La masacre de las Bananeras”, ocurrida en 1928, y que tuvo como protagonista a la tristemente célebre United Fruit Company; iii) fue alcalde de Bogotá, ministro de Educación, ministro del Trabajo en el gobierno de Darío Echandía y candidato a la Presidencia de la República por el Partido Liberal.
Como jurista, JEG nos deja un importante legado: i) fue un furibundo defensor del derecho a la educación y a la igualdad jurídica de la población vulnerable; fue un crítico mordaz de las leyes que favorecían a las élites liberales y conservadoras. Su magnicidio dio lugar al “Bogotazo”, que desataría la violencia política en toda la nación. Era dueño de una oratoria disruptiva que llenaba las plazas y que le valió para ganarse el favor popular.
Una de las frases más famosas pronunciadas por el caudillo liberal, y que por estos días recobra actualidad, fue: “Yo no digo que el hombre debe ser esclavo de la economía, digo que la economía debe estar al servicio del hombre”. Nos preguntamos si este discurso podría tener cabida con ocasión del inexplicable aumento del 11,25 % en la tasa de interés del Banco de la República (¡!).
El 9 de abril se conmemoró también el Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado, que busca honrar la dignidad, resistencia y memoria de los millones de personas afectadas por la violencia, promoviendo la reparación, la verdad y la no repetición. La fecha fue escogida en homenaje a la vida y obra del líder político Jorge Eliécer Gaitán Ayala; por esta razón, desde esta tribuna nos unimos a la esperanza de cambio que concita al pueblo colombiano, cuando se aproximan las elecciones en las que Colombia elegirá, y muy probablemente en primera vuelta, a su próximo presidente.
Por: Darío Arregocés Baute
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