En esta época a los mayores se nos da por recontar lo que ha sido bueno o malo en el año. El apremio de la nostalgia o de los meses que se fueron o de un cierto temor por el futuro inmediato. En mi recuento encontré que en la parte del dolor, despedir a amigos entrañables que se adelantaron, fue un año malo. Sin embargo, en mi parroquia, cuando escuché, a principio de mes, al padre Norberto Mogollón hablar de la venida de Jesús, con sapiencia, con alegría, con elocuencia, palabras llenas de esperanza, me animé, y cuando aseguró: “No hay por qué tener miedo si la madre de Dios está con nosotros”, el temor, las palabras año malo, la nostalgia, se borraron y comenzó para mí la Navidad.
Es una Navidad diferente a aquella lejana sinónimo de juguetes y dulces; arbolito, muchas luces y colorido; es raro encontrar el pesebre de antes en donde todos los de la casa ponían un adorno o una figurita de su propia cosecha; y digo que es diferente para los que vamos pisando el otoño, porque es encontrar el mensaje del Niños Dios, el misterio divino, y acunarlo en el corazón, entendida así, encontramos Navidad en cada familiar, en cada amigo, en los desconocidos, es como una fiesta que se riega e impregna lo que nos rodea, eso me ocurrió después de escuchar al padre Norberto, el mismo que ha logrado que la Iglesia de la Natividad se llene de gente piadosa, todos los días, y lo más gratificante es que la mayoría son jóvenes.
Esta columna es muy coloquial, pero he querido publicarla, porque no todo debe ser crítica, hay que destacar lo que nos hace mejores personas, lo que nos lleva a confiar, a respetar y querer la vida y a los que nos rodean; destacar, por ejemplo, la ordenación en el Seminario San Juan Pablo II de cinco diáconos, Miguel Ángel Rincón, Carlos Andrés Cadena, José Carlos Orozco, Alexander Torres y Carlos Enrique Imbreht; destacar la labor del Seminario formando presbíteros nuestros, para nuestra región; destacar el lanzamiento del Plan Global Diocesano. “Discípulos misioneros de Jesús compartiendo la alegría del Evangelio”.





