Cada familia tiene su historia, y cada mujer sus propias razones para ser como es, pero el día de hoy quiero reflexionar sobre una de las razones que ha llevado a que el rol de la mujer dentro de la familia y en la sociedad haya cambiado tanto con el transcurrir del tiempo.
He escuchado muchas veces decir que las mujeres han cambiado mucho; anteriormente dominaban el arte de la cocina no solo por necesidad, sino por gusto, y hoy día no quieren cocinar. Antes eran más pacientes y respetuosas con el esposo, más hogareñas, serviciales y atentas frente a las necesidades del hogar; en cambio, hoy día ya no se ve la misma devoción hacia las labores de la casa y el mismo respeto y consideración hacia el hombre del hogar.
El problema surgió cuando muchas de aquellas mujeres hogareñas recibieron a cambio de su inocencia, ingenuidad y obediencia, la traición, negligencia, abandono y maltrato de parte de los bien nombrados padres de familia. Cuando una niña ve a su madre ser sumisa frente al maltrato, respetuosa ante la humillación y resignada frente al desprecio, siente el deseo profundo en su corazón de cambiar la historia y no repetir las mismas conductas de su madre, lo cual influye también en un cambio de creencias y valores con respecto al matrimonio y el rol de la mujer en el hogar.





