OPINIÓN

La Línea Negra de la Sierra Nevada: hora de la sensatez

La nulidad del Decreto 1500 de 2018 y la expedición del Decreto 0514 de 2026 reabren el debate sobre la protección de la Línea Negra de la Sierra Nevada de Santa Marta. Más allá de las disputas jurídicas, el reto es construir consensos que garanticen los derechos de las comunidades ancestrales, eviten el oportunismo y permitan una gestión responsable de un territorio vital para la región

Luis Alonso Colmenares Rodríguez - Columnista de EL PILÓN

Luis Alonso Colmenares Rodríguez - Columnista de EL PILÓN

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No solo es una geografía imponente que se eleva desde el Caribe hasta los 5.775 metros del Pico Cristóbal Colón. Es también un campo de batalla jurídica, política y territorial. El más reciente capítulo de esa disputa es la nulidad del Decreto 1500 de 2018 y la expedición del Decreto 0514 de 2026 que pone sobre la mesa una pregunta: ¿hasta cuándo vamos a preferir el litigio sobre el acuerdo?

La llamada “Línea Negra” es el sistema de espacios sagrados que delimita el territorio ancestral de los pueblos kogui, arhuaco, wiwa y kankuamo en la Sierra Nevada de Santa Marta. Su reconocimiento formal tiene raíces en el Decreto 1142 de 1978 y en la Resolución 002 de 1973 del Incora, pero con la Constitución Política el debate adquirió dimensiones jurídicas de primer orden al reconocer a Colombia como Estado pluriétnico y multicultural.

Desde entonces, la Corte Constitucional reconoció que el territorio sagrado de los pueblos serranos merece protección constitucional reforzada y que el Estado tiene la obligación de garantizar la consulta previa frente a cualquier medida que los afecte, además de que profundizó en las garantías del pueblo wayuu en materia de acceso a la información y participación.

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