COLUMNA

¡Firmes por la Patria!

Mañana podemos retomar el rumbo, la esperanza, de la mano del binomio Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo.

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Mañana todos debemos salir a la calle a votar -no a protestar ni a afectar el orden público-, no podemos ser inferiores a esta responsabilidad. A votar y a votar bien, acorde con las necesidades actuales de esta Colombia que adolece de tantas cosas, que está saqueada, que padece una desinstitucionalización profunda y nunca vista. 

Mañana podemos retomar el rumbo, la esperanza, de la mano del binomio Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo.  Como lo afirmé la semana pasada, estoy seguro de que esta gran pareja ganará la primera vuelta, debido a que el guerrillero -hijo de guerrilleros- llegó a su techo hace rato, y a que Paloma Valencia -errática y desesperada-, se viene desinflando sistemáticamente. 

Veamos por qué mañana tenemos que votar por De la Espriella y Restrepo: son outsiders que no tienen compromisos ni programáticos ni burocráticos con el estatus quo, tomarán las mejores decisiones, libres de presiones producto de la politiquería; ambos tienen patrimonios limpios, honestos, decentes, que hacen que no tengan la necesidad de lucrarse por medio del servicio público; Abelardo y José Manuel están más que comprometidos con perseguir a los bandidos, judicializarlos y con reposicionar a nuestras Fuerzas Militares y de Policía para recomponer la seguridad en el país; serán excelentes aliados de la ideología expuesta por líderes como Donald Trump, Javier Milei y Nayib Bukele, los tres con grandes ejecutorias en sus respectivos países; Abelardo resulta ser el mejor aliado del gobierno Trump y seguramente tendría una fluida relación con el secretario de Estado, Marco Rubio.

Abelardo está acompañado por la mejor fórmula vicepresidencial posible: José Manuel Restrepo Abondano, quien tendrá encargos concretos y prioritarios, fue mi profesor hace 30 años y puedo y debo dar las mejores referencias de él; se rodearán de equipos conformados por tecnócratas, para ubicarlos en los más altos cargos del Estado. Con la decisión y berraquera que los caracterizan, De la Espriella y Restrepo tienen la fortaleza de reconstruir los sectores de salud, educación, vivienda, infraestructura, a pesar de la carencia de recursos que padecemos gracias al gobierno Petro, aliado de Cepeda; Abelardo y José Manuel son la mejor oportunidad que tenemos para dejar atrás las ideas mezquinas de la izquierda, proceder con una disminución importante del endeudamiento público y generar también crecimiento económico, acompañado del regreso de la inversión extranjera, gracias a la seguridad jurídica que retornará a Colombia con este nuevo gobierno;  Abelardo se ha comprometido con llegar a ser el “presidente de las regiones, de los territorios”, ha dicho que recorrerá el país y que despachará desde la periferia. Abelardo ha ejercido con éxito una profesión liberal como el derecho y Restrepo es un gran académico -exrector de 4 universidades-, con pasado reciente como ministro de Comercio y luego de Hacienda durante el cuatrienio del presidente Duque. 

¿Necesitan más razones? Se las tengo: ambos son profundamente creyentes, tienen unas familias hermosas, construidas con esposas que los complementan y con hijos respetuosos y sensibles ante lo social; la claridad mental de esta gran dupla es impresionante, saben lo que tienen que hacer y cómo hacerlo, basta escucharlos hablar sobre los planes que tienen; tienen las mejores intenciones, quieren  sacar a Colombia del atolladero, regresar a las épocas en las que el delito no generaba admiración, sino judicialización, ambos saben de la importancia de reconstruir la imagen de Colombia en el exterior, ninguno de los dos “se anda con medias tintas”.

Mientras tanto, soñamos con que mañana se estructure una gran sorpresa y que, gracias a ella, Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo se impongan con algo más del 50 % de los votos, nos eviten la segunda vuelta y se posesionen el 7 de agosto para dar por terminada, de una vez por todas, la horrible noche. Afortunadamente tenemos un gran registrador, una MOE fuerte y un ministerio público que hará su trabajo.  ¡Vamos por la Patria Milagro!

Por: Jorge Eduardo Ávila

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