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Episodios relevantes (Segunda parte)

A través de episodios vividos en el ejercicio de la medicina, el autor recuerda figuras que marcaron su trayectoria profesional y destaca experiencias que dejaron huella en la historia médica y académica de Valledupar y Colombia.

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Hernando Abaúnza Orjuela fue un cirujano admirable por su indeclinable espíritu académico y voluntad para que el gremio médico colombiano actualizara su conocimiento. En Valledupar, realizamos varios simposios gratuitos, que yo organizaba con el apoyo incondicional del doctor Abaúnza, quien recurría a las empresas de la industria farmacéutica y tecnología médica para que patrocinaran simposios médicos en muchas regiones de Colombia.

El doctor Abaúnza (q. e. p. d.) me dijo que si el Hospital Rosario Pumarejo de López (HRPL) prestaba el servicio de las especializaciones básicas de la medicina, podía ser sede para la práctica de ‘médicos internos rotatorios’ (estudiantes del último año de la carrera de Medicina). Iniciativa que expuse al director y al jefe médico (científico) del HRPL, que entonces eran los doctores Rafael Bolaños Guerrero y José Manuel Díaz Cuadro, quienes acogieron mi propuesta y gestionaron su aprobación en los entes competentes.

El doctor Rafael Bolaños me designó coordinador ad honorem del programa de Médicos Internos Rotatorios en el HRPL, que comenzó con dos médicos internos, uno de ellos fue un impostor que ni siquiera había estudiado medicina, ya que la falsa documentación que aportó fue investigada en la universidad donde dizque había estudiado. No narro el episodio con nombres propios por respeto a sus familiares cercanos, a quienes, personalmente, les informé la burla de tal embaucador que, frente a su padre, le sugerí que requería tratamiento psicológico por profesionales idóneos.

Armando González Materón fue uno de mis prominentes profesores de Cirugía General en el Hospital Universitario del Valle Evaristo García. Administrador visionario de la salud que le dio realce a dicho hospital, y después fue miembro fundador y director del prestigioso Centro Médico Imbanaco en la ciudad de Cali. También, fue uno de los precursores para que la Cooperativa Médica del Valle (Coomeva) se convirtiera en Empresa Promotora de Salud (EPS), ya liquidada por su mal cumplimiento; no obstante, Coomeva ha seguido como entidad bancaria y empresa de medicina prepagada.

José Antonio Lacouture Dangond es un médico especialista en cirugía general, oriundo de San Juan del Cesar, La Guajira. A los 19 años empezó la carrera de Medicina en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, donde se graduó con honores, siendo un galeno insigne, admirado y respetado por sus dechados de virtudes y legados en su larga trayectoria profesional.

Para mí es un honor decir que el doctor José Antonio Lacouture Dangond es uno de mis amigos dilectos. Como testimonio saco a relucir que, a mis hijos cuando estudiaron en Bogotá, les brindó momentos de compañía y afecto. A la menor que estudió jurisprudencia, la halagaba con ramos de flores, y al que estudió medicina, lo invitó a la ceremonia especial en la cual, mi colega y amigo querido recibió la membresía otorgada por la Academia Nacional de Medicina.

Otra evidencia de su noble amistad la sentí en la ocasión que una señora mayor elegantemente vestida, al entrar a mi consultorio privado, amablemente me dijo: “Doctor Romero, por el renombre que tiene lo imaginaba un hombre viejo”. Después de que le atendí la consulta, se despidió, diciéndome: “Doctor Romero, muy complacida con su atención, con razón el doctor José Antonio Lacouture me lo recomendó”.

La última certeza de tan buena amistad la confirma la señora Betty Lacouture de Cuello por el Reconocimiento Especial que me brindó la Asociación Colombiana de Cirugía en Barranquilla. A través de las redes sociales envió el mensaje que dice: “Doctor Romero Churio, personas como usted son las que en vida deben hacerles una exaltación, usted sabe cómo lo admiramos y queremos mucho, felicitaciones y muchas bendiciones, mi hno. y su amigo José Lacouture Dangond le manda un abrazo, con mi flia lo admiramos y queremos Edgardo Cuello Betty Lacouture”. Recuerdo que la señora Betty fue la decoradora de mi consultorio privado y entonces con orgullo me habló de su hermano cirujano.

Por: José Romero Churio

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