En alguna oportunidad leí una historia que motivó mi sentir, una historia fabulosa de esas que te ponen a reflexionar de manera especial; luego de disfrutarla y de asimilar su mensaje comencé a compartirla con mis alumnos, con aquellos que hacían parte del programa de gobernabilidad, las escuelas de ciudadanía que promocionaban el liderazgo transformador en todo el país; también la platicaba con mis alumnos en la universidad y desde ese escenario analizábamos de manera especial el sentido de la responsabilidad, del respeto y del buen actuar.
Recordemos la historia y la bonita reflexión desde la cual podamos establecer un parangón con la realidad que vivimos; en la que pensamos más de manera individual que en lo que podemos decidir en bien del otro, en el bien social y colectivo.
“La historia del sabio y el pajarito cuenta cómo unos jóvenes intentan engañar a un maestro sabio preguntándole si el pájaro que sostienen en sus manos está vivo o muerto. Planeaban matar al ave si decía “vivo” o liberarla si decía “muerto”. El sabio responde: “La respuesta está en tus manos”, enseñando que el destino depende de uno mismo”.
Algo importante, como mensaje, que nos pone a reflexionar sobre el reto que asumen los jóvenes para poner en evidencia que el sabio no es infalible y poner en duda la sabiduría del maestro.
De cómo se valen de la trampa para justificar su accionar, lo que el sabio responda, será un motivo para hacerle caer en el error, según ellos la respuesta del maestro siempre será falsa. Y al final la lección: el sabio demuestra que la responsabilidad final de las acciones y sus consecuencias recae en las personas, no en el azar.
Es una alegoría sobre el poder personal, la toma de decisiones y la responsabilidad sobre el futuro.
Esta enseñanza resalta que, a pesar de las circunstancias, el ser humano tiene el control sobre sus propias decisiones.
Nos trasladamos a nuestro mundo, esa realidad a veces cruda y nefasta, en donde cada uno vive en función de hacerle ver a los demás su error, que nos damos a la tarea de cuestionar, en ocasiones sin razón, de señalar y magnificar los errores de los demás. Vemos
la basurita en el ojo ajeno y se nos olvida la viga que tenemos en el nuestro.
Este año 2026, como lo dije en la nota anterior es el año de la alegría y el amor, asignado de esta manera desde el sentir de mi corazón para deleitarnos con los sucesos buenos, para hacerle ver al que actúa mal que las cosas pueden ser mejor; que la vida es sagrada y cualquier manifestación de injuria, de guerra, de maldad es mal visto por Dios y eso en algún momento tendrá su castigo.
“Haz el bien sin mirar a quién” esta frase se encuentra referenciada, en la biblia, no está textualmente, pero la referencia Proverbios 3:27 “no niegues el bien a quienes lo necesitan, si en tu mano está hacerlo” y Gálatas 6:10 “según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, enfatizando la bondad hacia todos, incluso hacia los enemigos o extraños, como en Lucas 6:35”.
Abraza más a menudo, brinda una sonrisa de cariño y amor; no niegues una palabra de afecto, está en tus manos hacerlo… Sólo Eso.
Por Eduardo Santos Ortega Vergara





