Cuando llega un bebé a la familia, su cuidado no da espera. Su sueño, su alimentación y hasta su digestión se convierten en la prioridad de todos. Invitamos a los tomadores de decisiones de nuestro país a que asuman a las niñas y niños que nacen en su territorio con la misma urgencia: como si también fueran suyos.
Tratar a cada pequeño colombiano como si fuera propio significa asegurar que sus madres reciben cuidado durante la gestación, el parto y la lactancia; que lleguen a un entorno cariñoso y sensible; y que el sector de la salud responda con la vacunación y el seguimiento a su desarrollo. Solo así podremos disminuir las enfermedades e incluso las muertes, que aún ocurren en el país en esta etapa determinante del desarrollo infantil.
Tratar a cada niña y niño como si fuera propio también significa entender que su bienestar no depende solo de su familia. Como sociedad debemos garantizarles desde que nacen cuidado, nutrición, protección y oportunidades para jugar y desarrollarse. A eso nos comprometimos hace diez años con la Ley de Cero a Siempre. Hoy sabemos que contamos con una buena ley, pero seguimos en deuda con su implementación. Que este aniversario sea un motivo para cumplirle a la primera infancia.





