COLUMNA

¡Una enseñanza que no tiene precio!

La unión por encima de las diferencias ideológicas demuestra que la democracia y la defensa de la vida deben estar por encima del fanatismo político, porque la intolerancia termina convirtiendo las ideas en instrumentos de división y violencia

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La unión de dos expresidentes colombianos: Gustavo Petro Urrego y Álvaro Uribe Vélez, diametralmente opuestos en su ideología y forma de pensar, es una enseñanza que no tiene precio, consigna la narrativa de José Mendoza, activista político, líder social, escritor, compositor y amante de la historia colombiana y su gente.

Demostraron que la unión es la única salida sobre la estupidez de la ‘izquierda’ y la ‘derecha’. La verdadera democracia es la voluntad popular. De nada sirve la democracia cuando el mismo pueblo defiende a su opresor.

Una Sociedad Humanitaria es garante de la real democracia en el universo de candidatos que ni siquiera saben de que usted existe, abnegado y fiel a la causa deja de hablarle a su vecino, se pelea con todo el mundo y llega al extremo de romper lazos familiares por defender al político de sus afectos con la esperanza de ser retribuido con un puesto o un contrato.

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