La devastadora ofensiva de desprestigio contra el presidente Gustavo Petro y el electo Abelardo De la Espriella, no tiene nombre en la memoria de los colombianos. Voy a referirme solamente a tres o cuatro temas.
Primero apareció Donal Trump malversando y señalando a Petro como “jefe de mafias”, “líder narcotraficante”, cuando todo mundo sabe que es un desmovilizado del M19 y sobre él no pesa ninguna investigación por narco o como miembro activo de la subversión. Petro no es narcotraficante, lo dicen las leyes de Colombia.
A Trump le ha tocado tragarse sus propias palabras y a cambio invitó a Petro a su Casa Blanca y ha hablado -por teléfono- dos veces más con él, como dos parroquianos amigos.
