El síndrome de Babel que concentra el poder en las élites es un fenómeno global que fue determinante en la reelección del presidente norteamericano, Donald Trump, rodeado de los grandes capitales, fórmula replicada en 13 países de América Latina: Argentina, Bolivia, El Salvador, Ecuador, Honduras, Paraguay, Costa Rica, Panamá, República Dominicana, Guyana, Chile, Perú y Colombia, todos con ideología de derecha. Trump, con su carácter y temperamento díscolo, por no decir demencial, se la juega ahora por derechizar la izquierda de México y Brasil.
Haber llegado Gustavo Petro a la presidencia de Colombia demuestra que el cambio fue de mentalidad y que el cargo público más relevante del país no es clasista ni está escriturado a las élites, mito que rompe el presidente saliente, en quien se puede acuñar la frase proverbial: “Suerte es lo que sucede cuando la preparación y la oportunidad se encuentran y fusionan”.
Es el único presidente de izquierda que ha elegido Colombia en más de dos siglos de gobiernos de derecha, lo que representa una proeza: enfrentar a todos contra Petro, incluida la prensa tradicional, convertida en partidos de oposición, cuya función de informar fue más allá del periodismo objetivo e imparcial. ¡Palo contra Petro fue la consigna!
