Nunca ha sido un buen augurio las llamadas en la madrugada. Pocas veces son buenas noticias las que se reciben a esas horas, y como una crónica de una muerte anunciada, la madrigada del 28 de agosto siendo las 5 aproximadamente, y cuando me encontraba en el silencio de la primera mañana, leyendo la revista Semana, recibí la llamada de mi compadre ‘Bore’ Luque quien era portador de una terrible noticia: “aja compadre porque me llama tan temprano”, le dije, respondiéndome: “compadrito murió Carlitos”. No hay peor manera de iniciar el día, con la noticia del fallecimiento de un ser querido.
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Carlos Espeleta Jiménez, murió a los 85 años, casi un siglo llevado con éxito por la buena vida. Hizo lo que quiso, parrandero insigne, bohemio empedernido, un narrador innato y cuenta chistes de corazón, su casa fue un tertuliadero para muchas generaciones de viejos y jóvenes parranderos.











