El gobierno sigue haciendo implosión. En el capítulo de Los Informantes -transmitido el domingo pasado por el canal Caracol-, Juan Fernando Petro, hermano del presidente, hizo varias afirmaciones delicadas: dijo que gracias a sus visitas a las cárceles durante la campaña presidencial, la misma campaña hizo cuentas de haber obtenido un millón 500 mil votos en las zonas involucradas y en donde los hampones con los que charlaron tienen aún el control.
Juan Fernando Petro se quejó mucho del equipo que acompaña a su hermano, afirmó que es el único responsable del pésimo momento que vive el gobierno; y remató diciendo que hace muchos años, ambos, los 2 Petro, habían sido diagnosticados con autismo, más exactamente, con Asperger. Bien raro resulta que si bien del autismo se habla hace rato, sólo cuando empieza a hablarse del espectro autista es que aparece una de sus modalidades: el Asperger. Pero esto es muy posterior a lo que afirmó Juan Fernando Petro, las fechas e inclusive las épocas, no cuadran.
Los que me conocen saben de mi afición por hipotetizar. Me encanta pensar, repensar, mirar opciones y luego de un rato, boto la mía: como se ha hablado últimamente y por varios actores, de que el presidente es cocainómano, marihuanero, alcohólico, depresivo, de todo, ahora el hermano le manda un salvavidas para desviar la atención, pensando que esto explicaría las tonterías que comete sistemáticamente, pero el plan le salió mal: su propio hermano salió a desmentirlo muy poco tiempo después. Parece ser que al presidente le gusta más que lo tachen de vicioso que de padecer una condición. Respetable.





