No terminamos de asimilar las declaraciones que le hizo Eva Ferrer a la revista Semana. En entrevista con la excandidata presidencial Vicky Dávila, Ferrer —otrora mejor amiga de la ex primera dama Verónica Alcocer— cuenta “sin pelos en la lengua” la manera como Alcocer ejerció un inmenso poder durante el gobierno que afortunadamente terminó. Queda claro que el matrimonio Petro-Alcocer estaba finiquitado y que, como un pacto para lograr la presidencia y lucir como la familia modelo, tanto Petro como Alcocer “negociaron” una paz armada que los beneficiaría a ambos. La nación presenció cómo Verónica besaba a Petro en la boca la noche de su triunfo en segunda vuelta y cómo Petro no le soltaba la mano a Verónica Alcocer el nefasto día de su posesión como primer mandatario de los colombianos. Pura actuación, pura mentira, todo era una fachada para su plan criminal: gobernar a Colombia a su manera y enriquecerse en dicho ejercicio.
Lo que Eva Ferrer le contó a Dávila va desde la manera como el clan de catalanes delinquió durante el gobierno, el rol que en dichas fechorías cumplieron figuras como el congresista Agmeth Escaf y el expresidente de Ecopetrol, Ricardo Roa, hasta la violencia física que sufrió Petro a manos de “la madre de sus hijos”, entre otros miles de datos; todos y cada uno de ellos, ¡espeluznantes! Ferrer habló acerca de viajes de Alcocer a Venezuela, en los que afirma que se transportaba droga de ida y dólares de regreso —2,5 millones de dólares por viaje—. Estos viajes no eran oficiales, involucraban a los catalanes y a la cúpula chavista: droga iba y los dólares entraban a los bolsillos de esta recua de hampones.
Recordamos las épocas de Ernesto Samper, cuando, en una de sus visitas a la ONU en Nueva York, las autoridades norteamericanas encontraron cocaína en el avión presidencial. La actuación mafiosa de ambos gobiernos, en momentos diferentes, es casi idéntica. Hoy en día, ambos expresidentes se abrazan para la prensa y se reúnen de manera constante para decir puras sandeces; “genios y figuras hasta las sepulturas”. Lástima que Samper no pagó por sus múltiples pecados, otro delincuente libre por las calles del mundo.






