Después de una tanda de huevas de lisa saladas fritas, aderezadas con buen limón, acompañadas de arepita limpia, plato poco conocido para algunos y bizarro para otros, pero no para el vecino y amigo Eduardo Vidal Romero, riohachero de raca mandaca y al igual que yo, sibarita y gourmet consumado (especímenes poco comunes por estos lares), el ”caviar caribeño” tampoco me resulta un bocado extraño, siendo nieto de samario seudo-riohachero, experto degustador de los mejores pescados, fanático de las huevas de lisa como lo fue Ulises Sánchez.
Charlando con Vidal amenamente y ya fosforizados, llegamos a la conclusión común de un secreto a voces que se ha venido regando como verdolaga y que todos comentan en sus cotidianas charlas, desde el que está sentado en el poco pomposo banco del embolador, hasta el apoltronado en el cómodo sillón del más exclusivo restaurante o club social. Me refiero al plato vallenato y la polémica de si en realidad es “vallenato de verdad” como reza la filosofía “chipuquense”: Entrada de sancocho de costilla y rabo, chicharrón y arepa de queso, como plato fuerte; carne desmechada, arroz de fideos o de palito, y de postre “cupcakes” de chilonga (totalmente fuera de contexto).
El menú como tal me parece delicioso, aunque recargado y en verdad tiene rasgos de nuestra cultura, pero hay detalles que habrían podido hacerlo más autóctono y original si la carne hubiera sido “pangá” y no desmechada, hubiese sido lo ideal, la pangada se aplasta en una piedra y la desmechada se deshilacha, son dos cosas diferentes y con ingredientes, cortes, sabores y presentaciones distintos, el exquisito arroz de palito es algo muy común en nuestra cocina hoy día, ¿pero y antes? Cuando pastas Pugliese o Doria aún no habían traído los famosos cabellos de ángel o fideos por estos lugares. Recordemos que Valledupar tiene casi 500 años, pero para no irnos tan lejos, hace un siglo ya los vallenatos comían muchas cosas que hubiesen podido clasificar en un verdadero menú local, como un buen arroz de frijol cabecita negra, que también es Caribe, pero al cual los vallenatos le hemos quitado el coco, haciéndolo más vernáculo.





