OPINIÓN

Vuelvo y paso a cobrar

El columnista Jorge Eduardo Ávila analiza los resultados de la primera vuelta presidencial de 2026, sostiene que la votación representó un rechazo al Gobierno nacional y plantea los desafíos que enfrentaría un eventual gobierno de Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo

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Jorge Eduardo Ávila - Columnista de EL PILÓN

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Queridos amigos, mis vaticinios electorales se dieron. Predije, luego de estudiar el tema a profundidad, que Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo se impondrían a Iván Cepeda y Aída Quilcué en la primera vuelta. Hace ocho días aseguré que esto se daría, ante la incredulidad de familiares y amigos. La razón de aquella predicción se basó en que esa primera vuelta terminó siendo un voto de desaprobación al actual gobierno. El domingo pasado los colombianos votaron en contra de Petro y su recua, de ahí los 670 mil votos de más a favor de los candidatos de derecha. Petro perdió apoyo en Bogotá, en la Costa Atlántica y, como ha sido costumbre, los Santanderes, el Eje Cafetero, Cundinamarca, Boyacá, Huila y Tolima se mantuvieron como los principales bastiones de quienes exigimos seguridad, orden y autoridad en todo el territorio nacional.

También vaticiné una baja votación de Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo. No sorprende que, tras la errática decisión de elegir como fórmula a Oviedo, el voto “duro y puro” del Uribismo se hubiese movido hacia las toldas abelardistas. Oviedo, desmemoriado y desleal, rápidamente olvidó que fue un presidente del Centro Democrático -Iván Duque Márquez-, quien le dio su primera palomita para ocupar un cargo público; también borró de su memoria que María del Rosario Guerra, exsenadora del mismo partido de Uribe, fue quien lo referenció bien para su llegada al DANE. Ganó con la derecha reconocimiento y muy poco tiempo después satanizó esa ideología, traicionó a quienes confiaron en él y generó la implosión de una campaña hasta entonces exitosa. Bien lo dijo el concejal de Bogotá, Daniel Briceño: “La campaña iba bien, hasta que llegó Oviedo”. Ahí todo fue caos, desinformación, periodicazo e incoherencia. Eso terminó con menos de 1.700.000 votos para Paloma, un fracaso estruendoso.

También advertimos que la tibieza del centro sería castigada en un escenario de polarización. Sergio Fajardo y Claudia López, en su rol de manipuladores de resultados, salieron a convencer a la sociedad colombiana de que les fue bien y de que sus votos serán definitivos para elegir presidente en segunda vuelta. Son expertos en mentir, en distorsionar la realidad, en arrogarse éxitos y resultados inexistentes. Ambos desaparecieron del espectro político; Fajardo prometió liberarnos de su presencia en los comicios venideros -lo que agradecemos de corazón-, y López seguirá gritando tonterías en las calles de las ciudades buscando reposición de votos para sobrevivir. El sofisma del centro está herido de muerte.

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