Hay obras que uno recuerda por la placa que las inaugura. Y hay otras que uno recuerda por la gente que todavía está esperando que funcionen. El Acueducto Regional del Sur pertenece, lamentablemente, a la segunda categoría.
Hace más de una década, cuando era diputado del Cesar, llevé a la Asamblea una necesidad que conocía de cerca: varias comunidades del sur de Valledupar y de El Paso necesitaban agua potable. Entre ellas estaba Los Venados, el pueblo de mi padre, un lugar que para mí no es simplemente un punto en un mapa, sino parte de mis raíces y de mi historia. La idea terminó convirtiéndose en un proyecto de acueducto regional. La Gobernación del Cesar lo contrató y lo ejecutó. Años después, incluso la propia Asamblea del Cesar se ha referido oficialmente a él como “Acueducto Regional del Sur, Acueducto Quintín Quintero”.
Yo podría quedarme hablando de quién tuvo la idea, quién contrató, quién ejecutó o quién inauguró. Pero después de tantos años, esa no es la pregunta que más importa. La pregunta es mucho más sencilla: ¿el agua llegó?










