EDITORIAL

Vuelve la incertidumbre energética

Las advertencias sobre una eventual crisis energética en la región Caribe reavivan el temor ciudadano frente a los altos costos del servicio, la fragilidad del sistema eléctrico y la falta de respuestas claras del Gobierno nacional.

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Recogemos el sentir y las angustias de las comunidades frente a una eventual crisis energética en la región Caribe, en especial en los departamentos del Cesar, Bolívar y Córdoba como lo ha anunciado el gerente general de la empresa Afinia, Ricardo Arango, quien está invitando a los usuarios a ahorrar energía como parte de la solución del problema. Pero el tema que es ahora coyuntural -viene aumentando más el consumo de energía en la Costa en 2026- se podría incrementar más por el factor climático de las altas temperaturas y se generaría sobrecarga en todos los equipos de distribución como las subestaciones.

Es decir, un riesgo por distribución. Pero el más grave problema que es estructural es por generación y se anuncia en ese frente un riesgo en la generación de energía. Los anuncios generan incertidumbre, algo que no es nuevo, se ha vuelto repetitivo y es ahí donde radica la inconformidad y diversas reacciones de gran molestia.

Lo peor es que no exista, en el frente energético y con un vocero que debería ser el ministro -por lo menos hasta ahora- un mensaje claro de tranquilidad, inversión y respaldo institucional a la ciudadanía, lo cual deriva en que algunos inversionistas se abstengan de concretar negocios en la región.

Tales advertencias obedecen a un posible fenómeno de El Niño, en el segundo semestre de 2026, que afectaría la producción de energía de las empresas hidroeléctricas del país, situación muy delicada porque, según el exministro Amylkar Acosta, el país enfrenta un escenario más delicado que el vivido en 2023 y 2024 en razón de que ahora se tiene menor capacidad de reserva energética, mayor dependencia de las hidroeléctricas, presión sobre el suministro de gas y una alta probabilidad de sequías prolongadas en la región Caribe.

La situación obligó al Gobierno nacional a emitir la Circular 40021 para promover el ahorro y la eficiencia energética en entidades públicas. No obstante, la sensación en la gente es que el peso de la crisis vuelve a recaer sobre los mismos ciudadanos y no se vislumbran soluciones definitivas.

Entre tanto, quedan bajo amenaza procesos esenciales para la vida humana, en especial los servicios que prestan los hospitales y clínicas, siendo los de mayor preocupación las atenciones a los adultos mayores, enfermos y niños que dependen del fluido eléctrico. Además, esos traumas energéticos golpean la economía doméstica de miles de hogares que ya están al límite por los altos costos de la energía eléctrica.

¿Hasta cuándo esta situación?, es la pregunta que se hace la gente en la calle y que espera que los líderes políticos de las regiones afectadas, junto con los alcaldes y gobernadores, asuman posturas firmes frente a un problema que toca directamente la calidad de la vida humana.

El llamado es a que todos nos pronunciemos y presionemos para cortar ese silencio institucional frente al drama de las tarifas y la incertidumbre energética. Hay que seguir insistiendo en la exigencia de una gestión permanente, que haya presión ante el Gobierno nacional y que se pidan inversiones reales para fortalecer la infraestructura eléctrica de la región, que no haya pausa en las inversiones de Afinia en sus departamentos, como el Cesar -enfocadas en buena distribución- y en esta la nueva compañía propuesta no lo implique.

Ante los calores extremos de esta época, la electricidad se convierte en una necesidad básica para la salud, la productividad y la vida cotidiana. En consecuencia, resultan demasiado traumáticos los anuncios de crisis y mensajes alarmistas, mientras las soluciones siguen aplazadas.

Es importante que sigan surgiendo voces de protesta exponiendo la grave situación y exigiendo soluciones. “En Valledupar miles de familias sobreviven haciendo sacrificios extremos para pagar recibos de energía que se han convertido en una carga insoportable. Muchos hogares deben elegir entre comprar alimentos, medicamentos o cumplir con una factura que no deja de crecer. Comerciantes, tenderos y pequeños empresarios ven cómo sus costos aumentan mientras el servicio sigue presentando fallas…”, es uno de los mensajes publicados en las redes sociales y que aquí compartimos plenamente.

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