EDITORIAL

Vargas Lleras dejó huellas en el Cesar

Vargas Lleras fue uno de los dirigentes que entendió el poder como capacidad de ejecución y gestión y como político, la construcción de estructuras políticas regionales sólidas.

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Los hechos y las imágenes son más creíbles que las palabras. Al revisar los archivos periodísticos encontramos esa escena del 9 de octubre de 2012 en la que, el entonces ministro de Vivienda del gobierno de Juan Manuel Santos, el dirigente Germán Vargas Lleras, al lado del alcalde de turno de Valledupar, Fredys Socarrás, puso la primera piedra del proyecto habitacional Nando Marín, donde hoy viven más de mil familias de escasos recursos económicos. Viviendas gratuitas.

Vargas Lleras había llegado a Valledupar luego de dar inicio formal a los dos primeros proyectos de viviendas similares  en Bolívar, es decir, que el Cesar fue el segundo departamento que estuvo entre las prioridades de su ministerio. El impacto de ese proyecto en nuestra región fue positivo desde el comienzo porque permitió la generación de unos 400 empleos directos y 1.200 indirectos.

Luego se dio el segundo proyecto en Valledupar que permitió la construcción de la urbanización Lorenzo Morales en esa misma zona de la ciudad, la cual alberga a unas 900 familias. Pero no solo fue la capital, también hubo gestiones importantes en otros municipios del Cesar.

Vargas Lleras fue uno de los dirigentes que entendió el poder como capacidad de ejecución y gestión y como político, la construcción de estructuras políticas regionales sólidas. En el Cesar su influencia fue determinante en buena parte del rumbo político y administrativo de los últimos años. En este territorio, al igual que en el departamento del Atlántico, encontró mayor eco. Barranquilla le debe mucho de su transformación a Santos y a Vargas Lleras. A través de Cambio Radical, mostró su capacidad para articular alianzas  y orientar candidaturas.

Un ejemplo claro de esa incidencia fue la elección de Francisco Ovalle Angarita como gobernador del Cesar. En su momento, su respaldo fue fundamental para que una amplia coalición de fuerzas políticas regionales se inclinara por Ovalle como candidato de consenso. En plata blanca, el clan Gnecco —dado el poder político de Vargas— consideró que había que hacerle un guiño a su influencia al apoyar a un candidato de su afecto. Otros aseveran que fue que Vargas lo impuso, en parte al reconocimiento de Ovalle  quien no era un aparecido en la política. Figuras como Didier Lobo, actual senador y que acaba ser reelegido, representa la continuidad de una estructura política construida bajo la influencia de Vargas Lleras.

Fue de esos personajes que despertó admiración y críticas. Su estilo fuerte, directo y muchas veces de confrontación dividió opiniones en el país. Sin embargo, incluso sus contradictores reconocen que fue un gran dirigente. Los analistas dicen que de no fallarle su salud no le hubiera sido difícil imponerse como una opción de centro derecha democrática en lugar de las aspiraciones actuales de Paloma Valencia y Abelardo de La Espriella.

Vargas, gran orador,  fue un actor decisivo en la configuración política y social de la región durante las últimas décadas, por ello, la última vez que vino a Valledupar, dedicó dos horas de su agenda a escuchar, allí en el auditorio de EL PILÓN, de viva voz de los periodistas de este medio, la situación real de los principales problemas de la región, incluidos los movimientos y componendas políticas. En esa ocasión se le notó el interés de obtener una radiografía del Cesar contada por actores distintos a los políticos. Vargas fue de todo,  solo le faltó la presidencia, y a pesar de estar al borde de la muerte en diez ocasiones no resistió el cáncer. Paz en su tumba y condolencias a su familia.

La controversia con EL PILÓN

En tres ocasiones se le recordó en primera página su compromiso, como responsable de la Infraestructura, en el mencionado gobierno, en pavimentar la vía Codazzi- Cuatro Vientos. El disgusto de Vargas se lo expresó, entre otros, al otro congresista de su partido,Eloy ‘Chichí’ Quintero. Con todo, nunca interrumpimos la petición y el esfuerzo quedó a medias: faltan 25 de los más de 60 kilómetros por pavimentar. Germán Vargas, de haber vuelto al poder, esa vía, probablemente, como muchas más, se hubieran concluido. Era eficaz.

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