A propósito de la columna de opinión del periodista y folclorista Jorge Naín Ruiz, titulada “El Festival Vallenato ya no emociona”, bien vale la pena revisar de manera puntual lo relacionado con el concurso de acordeoneros profesionales que todos los años otorga una nueva corona de Rey Vallenato.
Ese concurso es el centro y el corazón, o por lo menos debería serlo, del Festival Vallenato, y ese es el punto que aborda el columnista en mención.
Compartimos esa opinión en el sentido de que el Festival Vallenato no puede perder la sorpresa, no puede permitir que se acabe el encanto que por tradición constituía la disputa por la corona del Rey Vallenato, algo que era de gran trascendencia en el pueblo amante del folclor vallenato, al punto que en algunas ocasiones la plaza Alfonso López solía dividirse en dos tribunas, una a favor de un concursante y otra en apoyo a otro.
