Por simple tecnicismo periodístico, es sabido que programar una rueda de prensa un viernes a mediodía, es matar de entrada el impacto mediático del tema, a no ser que se trate de un asunto cultural o deportivo que tal vez revista cierto interés en un fin de semana.
Pero peor aún, convocar una rueda de prensa y que el anfitrión no asista y deje esperando, por más de una hora, a los periodistas invitados, eso no tiene presentación y justificación alguna, máxime cuando el tema a tratar es de suma importancia para la región.
Esas dos circunstancias, aquí mencionadas, las protagonizó el pasado viernes la Agencia Nacional de Tierras, ANT, entidad que programó una agenda intensa en Valledupar para oficializar la recuperación de 606 hectáreas en predios rurales de este municipio, que, según esa entidad, estaban en manos del reconocido ganadero Hugues Rodríguez Fuentes.
Como se puede ver, es un tema complejo derivado del conflicto armado en la región y que tiene un peso histórico, político y social para el Cesar en razón a que esas tierras estuvieron vinculadas al accionar de las estructuras paramilitares y que ahora pasan a manos de organizaciones campesinas en medio de la Reforma Agraria del Gobierno Petro.
Junto a la recuperación de esos predios, la ANT anunció millonarios recursos para proyectos productivos, entrega de tierras y avances en titulación rural e indígena. Pero pese a su magnitud, el impacto en la opinión pública regional fue mínimo. Y la explicación obedece que todo lo centralizan desde Bogotá, dando como resultado fallas de comunicación institucional por no empoderar a los periodistas locales que trabajan para esa entidad.
De verdad que resulta difícil entender cómo un tema tan sensible para el Cesar terminó teniendo más eco en redes sociales oficiales que en los principales medios tradicionales del departamento.
Que el director de la ANT, Juan Felipe Harman, haya dejado esperando a los comunicadores por más de una hora, representa una señal equivocada hacia los medios regionales, que históricamente han sido actores fundamentales para informar, contextualizar y generar debate público alrededor de asuntos complejos como la tierra, el conflicto armado y la reforma rural.
Tal parece que algunas entidades nacionales están privilegiando la lógica de la publicación inmediata en redes sociales, los videos institucionales y la narrativa digital centralizada, mientras relegan el papel del periodismo tradicional en las regiones. Y eso termina siendo un error estratégico.
Es cierto que las redes sociales sirven para difundir, pero los medios locales sirven para explicar. Las redes viralizan, mientras que el periodismo regional contextualiza, en especial frente a esos temas que requieren de pedagogía pública. En eso no se puede improvisar y subestimar a los medios tradicionales.
Un tema como la recuperación de predios asociados al paramilitarismo amerita que se analice muy bien en el contexto regional, donde deben surgir diversas preguntas y explicaciones jurídicas, voces campesinas y discusión política seria. Cuando la comunicación institucional falla, los anuncios terminan convertidos en simples publicaciones pasajeras que desaparecen rápido del flujo digital como se pudo ver en esta ocasión.
La ANT debe comprender que la prensa regional es el mejor puente que tiene el Estado para conectar con la ciudadanía. Si esa entidad realmente quiere que estos procesos sean entendidos como actos de justicia histórica y construcción de paz, debe comenzar por respetar los espacios de interlocución con los periodistas locales y garantizar una comunicación seria, transparente y responsable con los de aquí y no con los que desde un escritorio en Bogotá deciden frente a lo que pasa acá en la región.
