En buena hora surge la campaña ‘Tenemos que hablar’ impulsada por el Concejo Municipal de Valledupar, de manera conjunta con la Universidad del Área Andina, de esta ciudad, la cual va encaminada a generar espacios de capacitación sobre el manejo de la información periodística frente a los temas relacionados con la salud mental.
El objetivo principal es brindarles a los periodistas y demás personas vinculadas a los medios de comunicación la oportunidad de fortalecer las habilidades profesionales y detenerse a analizar “el compromiso ético del periodismo con la vida. Porque informar con responsabilidad en salud mental no es una opción: es una obligación”, afirman sus organizadores.
En ese sentido, el llamado que se les hace a los miembros de los medios de comunicación es a contar mejor para cuidar más la vida de las personas, bajo la premisas de que “cuando el periodismo se ejerce con conciencia, no solo informa, sino que también protege, acompaña y transforma”.
Compartimos la tesis de que, en el periodismo, cada palabra cuenta y que la manera de cómo informamos puede proteger o afectar la salud mental de nuestra comunidad.
Bien por esta iniciativa de la Universidad del Área Andina, en cabeza de su rectora Gelca Gutiérrez, y del presidente del Concejo de Valledupar, José Eduardo Gnecco Zuleta que se unieron para brindar esta capacitación que está prevista para este Jueves 7 de mayo a partir de 3:00 p.m. en el 7° piso del Areandina Valledupar. En primera medida, allí se hablará de ‘Narrativas por la Vida Herramientas para la Comunicación Responsable en Salud Mental’.
Decimos que es oportuno el tema en estos momentos porque en los últimos años el índice de suicidios en Valledupar y en la región, caso puntual en el corredor minero del Cesar, ha venido en aumento y se requiere de muchas acciones para ayudar a mitigar ese fenómeno. La comunicación y la forma de dar las noticias sobre esos delicados temas merecen un tratamiento especial con el fin de brindar orientación a la población afectada.
Nos adelantamos a la jornada de este jueves para recalcar que los titulares, el enfoque y la palabra que utiliza un medio de comunicación puede influir mucho en la manera de cómo una sociedad comprende y afronta la salud mental. Esa tarea amerita que se desarrollarse con mucha sensibilidad humana.
Por fortuna, en los últimos tiempos a los temas sobre salud mental se le ha venido bajando el tono de sensacionalismo y se ha procurado en no caer en la desinformación y causar daño con enfoques poco acertados desde el punto de vista humano.
Hay que saber manejar la narrativa mediática porque esta tiene el poder de reforzar prejuicios o generar la posibilidad de comprensión y prevención de casos.
Por todo ello, resulta importante la tarea de formar periodistas capaces de construir relatos responsables, humanos y orientados a la vida. Estos espacios ayudan a crear conciencia sobre el impacto social del periodismo y permiten comprender cómo hablar de suicidio sin inducir riesgo, cómo visibilizar trastornos mentales sin estigmatizar, o cómo dar voz a las historias complejas sin trivializar el dolor de las familias afectadas.
Creemos que el periodismo tiene la capacidad para convertirse en un aliado de la salud pública. Puede ayudar a derribar mitos, promover el acceso a la atención, incentivar el diálogo y humanizar las experiencias que muchas veces permanecen en silencio.
Como medios de comunicación estamos obligados a informar con responsabilidad en salud mental y por eso toda persona que ejerce labores periodísticas debe propender por aprovechar este tipo de jornadas académicas para así ampliar sus conocimientos sobre este tema de gran impacto social. Desde estas líneas siempre hemos exigido y reclamado acciones y gestiones de ayuda para este tipo de población, brindar la pedagogía necesaria es de gran importancia y qué bueno que se comience por el gremio de las comunicaciones, algo que debe extenderse a otros sectores sociales comprometidos con el asunto.
