“Las respuestas no son fáciles”, dice el diario New York Times en su editorial crítico sobre la actuación del presidente Trump. No nos gustan las acciones ilegales de un país sobre otro pero tampoco las dictaduras de tres décadas, que invaden países exportando a sus nacionales, produciendo éxodos de millones de ciudadanos, llevan a la miseria al 90 % de su población, arruinan un país, otrora de los primeros a nivel mundial.
Llenan sus cárceles de presos políticos si antes no se han exiliado e incurren en graves violaciones de los Derechos Humanos y en delitos de carácter universal, objeto de fiscales antinarcóticos y de la Corte Penal Internacional, CPI.
Como si fuera poco, roban descaradamente las elecciones, como pasó con las presidenciales del 28 de julio del 2024, sacan a la calle a los llamados colectivos, civiles armados por el régimen para generar miedo, y han dado guarida solidaria a las guerrillas y a los traficantes que se mueven libremente en la frontera.





