EDITORIAL

La huella del viento se hizo notar

Por fortuna el desenlace del concurso de la canción inédita de la 59 versión del Festival de la Leyenda Vallenata fue exitoso y logró superar los cuestionamientos que se habían hecho al inicio de esa competencia. La canción que resultó ganadora, ‘La huella del viento’, en aire de puya, del compositor Fabián Dangond Rosado, es […]

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Por fortuna el desenlace del concurso de la canción inédita de la 59 versión del Festival de la Leyenda Vallenata fue exitoso y logró superar los cuestionamientos que se habían hecho al inicio de esa competencia.

La canción que resultó ganadora, ‘La huella del viento’, en aire de puya, del compositor Fabián Dangond Rosado, es considerada una gran obra musical, con muy buen contenido y con mucho sentido literario, algo que se ha venido perdiendo en las composiciones vallenatas.

“Es una canción vallenata con gran factura literaria, en un aire tan complicado como la puya”, dijo al respecto el director del noticiero Maravilla Informa, Carlos Quintero Romero, quien además es un lector empedernido, bohemio y viajero del mundo.

Desde estas mismas líneas habíamos mencionado las críticas hechas por el jurado que preseleccionó las 65 canciones que compitieron. Se habían inscrito 235, pero que, según lo dicho en su momento por la compositora e intérprete, Rita Fernández Padilla, el nivel “está bastante bajo”, opinión que fue compartida por el vicepresidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata y coordinador de ese concurso, Efraín Quintero Molina.

Ese jurado de preselección estuvo integrado por Rita Fernández Padilla, el poeta José Atuesta Mindiola y el historiador Celso Guerra Gutiérrez, fueron ellos los que escogieron 29 paseos, 14 merengues, 12 sones y 10 puyas.

El concurso inició, el proceso se fue decantando de menos a más y podría decirse que de la cantidad se fue pasando a la calidad hasta encontrar las cinco canciones dignas de ser finalistas. Junto a la canción ganadora, a la gran final pasaron: el paseo ‘Las tres memorias’, de Augusto Ariza Molina; el paseo ‘Vas a llorar’, de Félix Carrillo Hinojosa; ‘Su majestad el merengue’, de Farid Escobar Pinedo; y el paseo ‘El vallenato es de todos’, de Almes Granados Cuello.

Y qué bueno que hoy se pueda decir que de esa gran preocupación inicial se haya logrado pasar a la satisfacción final de saber que todavía surgen canciones como ‘La huella del viento’ que permite reafirmar la vigencia de la raíz más pura del folclor, combinando de manera acertada el contenido, la melodía y literatura musical para narrar el origen y la evolución del vallenato, pero haciendo una invitación a que se proyecte sin olvidar sus raíces.

“Un soplo cortó el silencio. Y al viento despertó. La tierra abrió sus oídos. Haciendo caso al creador. Si preguntan el origen. De un sonido que impactó. No es un cuento imaginario. Les digo cómo pasó. Uno acariciando el cuero. Otro la caña de lata. Y el que traía el fuelle en el pecho formó la magia que encanta. Y en ese soplo divino. Se dio la identidad. De unos ritmos que se alinean. Pa ser universal. Y así comenzó. La triada musical. Cuando el sonido entendió Que unido sonaba más. Y esta es la huella de viento. La que aprendió a resonar. Y esta es la huella de viento Que no se borra al pasar Toca, toca, pica, pica. Esta puya universal Toca, toca, pica, pica. Que el mundo quiere escuchar…”, dice al inicio la canción para después, con ese mismo recuento literario, pasar a explicar la evolución de la música vallenata.

Es de destacarse que la decisión del compositor de participar con una puya constituye un gran aporte para el folclor, en razón a que este aire es uno de los más exigentes del vallenato, el cual demanda precisión, velocidad y una estructura muy rígida y complicada.

Merece todo nuestro reconocimiento ese intento de rescatar el aire de puya. ‘La huella del viento’ respondió con creces, con un dejo de modernidad defendiendo el pasado, valorando el presente y marcando una buena ruta para que el futuro no pierda la esencia de nuestro folclor vallenato. Felicitaciones especiales para Fabián Dangond Rosado y solo esperamos que su gesto y su talento sirva de estímulo e inspiración para los demás compositores.

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