EDITORIAL

Valledupar: la normalización de la violencia

Las cifras no mienten, pero sí alarman. En importante informe, publicado esta semana por la alianza EL PILÓN y Radio Guatapurí,  el Programa Valledupar Cómo Vamos lo desnuda.

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Las cifras no mienten, pero sí alarman. En importante informe, publicado esta semana por la alianza EL PILÓN y Radio Guatapurí,  el Programa Valledupar Cómo Vamos lo desnuda. En Valledupar, la violencia ha dejado de ser un fenómeno excepcional para convertirse en una constante que amenaza silenciosamente la vida cotidiana. Detrás de cada número hay una historia truncada, una familia rota y una ciudad que, poco a poco, parece habituarse a convivir con lo inaceptable. En 2025, la capital del Cesar registró 256 muertes violentas, de las cuales casi la mitad correspondieron a homicidios. Dicho de otra forma: en Valledupar se está asesinando, en promedio, a una persona cada tres días.

Lejos de mostrar una tendencia sostenida a la baja, los indicadores revelan una preocupante estabilización en niveles altos. Tras la aparente calma de 2020 —explicable por las restricciones de la pandemia—, la ciudad experimentó un repunte significativo que aún no logra contenerse. A esto se suma el incremento persistente de las muertes por accidentes de tránsito, que hoy representan un tercio del total, y la permanencia de otras causas igualmente prevenibles, como los accidentes domésticos o los suicidios, especialmente entre jóvenes.

El problema, sin embargo, va más allá de las cifras. Valledupar enfrenta una crisis de cohesión social. La violencia no solo se expresa en los delitos de alto impacto, sino también en la incapacidad colectiva para resolver conflictos cotidianos sin recurrir a la agresión. Riñas por ruido, imprudencias viales, intolerancia en espacios públicos: pequeñas fracturas en la convivencia que, sumadas, erosionan el tejido social y desbordan la capacidad institucional. Mientras la ciudadanía no asuma un compromiso real con la autorregulación y el respeto por las normas, cualquier esfuerzo estatal será insuficiente.

Esta realidad tiene consecuencias directas sobre el futuro de la ciudad. Valledupar, que aspira a consolidarse como destino cultural, turístico y de inversión, no puede hacerlo sobre una base de inseguridad persistente. La percepción de riesgo ahuyenta visitantes, frena la llegada de capital privado y limita las oportunidades de desarrollo. La seguridad no es solo un asunto de orden público; es una condición esencial para la competitividad.

Por ello, el llamado es doble. A la ciudadanía, para que entienda que la convivencia no es un discurso abstracto, sino una responsabilidad diaria que puede salvar vidas. Y a las autoridades municipales, para que asuman con decisión su mandato: fortalecer la inversión en seguridad, implementar estrategias integrales basadas en evidencia, recuperar el control del territorio y liderar una política sostenida de cultura ciudadana. Reducir las muertes violentas no es una opción; es una obligación inaplazable si Valledupar quiere ser, de verdad, una ciudad segura, atractiva y próspera.

Desde acá hacemos un llamado a todos los actores sociales, empezando por el sector público, los gremios y Cámara de Comercio, las universidades, juntas comunales, líderes sociales, empresas e instituciones sociales a redoblar esfuerzos por irradiar la cultura ciudadana del respeto y la convivencia .

La Cámara de Comercio rinde cuentas

Se celebró la rendición de cuentas de la Cámara de Comercio del Valle del Cesar, presidida por José Luis Urón, y que contó con la presencia del superintendente de Sociedades Billy Escobar. El alto funcionario destacó su inédita participación en un certamen de exposición de los resultados de una Cámara como la nuestra como un acto de compromiso con las regiones y con la mediana y pequeña empresa.

El presidente Urón y su equipo presentaron con brillo sus actividades y allí quedó en evidencia la inmensa responsabilidad, dinamismo y cobertura —y nuevas funciones, por determinaciones legales— que ha venido asumiendo nuestra Cámara, y en general estas entidades,  frente a las exigencias ciudadanas y la complejidad de los problemas del presente.  Muchos frentes, para tantos,  los resultados no son menores.

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