EDITORIAL

Fin de semana para ponerle el ojo al dengue

La pausa laboral de este fin de semana debería ser aprovechada por la ciudadanía vallenata para revisar todas y cada una de las instalaciones de su casa en aras de verificar si existe algún riesgo de criadero del mosquito Aedes aegypti, que es el que propaga el virus del dengue.

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La pausa laboral de este fin de semana debería ser aprovechada por la ciudadanía vallenata para revisar todas y cada una de las instalaciones de su casa en aras de verificar si existe algún riesgo de criadero del mosquito Aedes aegypti, que es el que propaga el virus del dengue.

En ninguna casa puede haber agua limpia almacenada y descubierta por más de tres días, es allí donde se reproduce el mosquito propagador y por ello deben tomarse todas las medidas pertinentes.

Esa es una batalla que debe darse entre todos, las cifras que se conocen obligan a una campaña conjunta para controlar el avance del virus que, según las autoridades de salud, ya registra más de 900 casos en Valledupar y 1.486 en el departamento del Cesar en lo corrido de 2026. Está en estudio un caso reciente de muerte en la capital vallenata.

Como se puede ver, estamos fallando como sociedad en la forma de enfrentar la propagación del virus del dengue, lo cual deriva en un problema sanitario por el mal comportamiento colectivo. No le hemos prestado la suficiente atención a las autoridades de salud cuando nos han advertido que “el dengue no es una gripa fuerte, ni una virosis pasajera. Es una enfermedad que puede escalar rápidamente a formas graves si no se actúa con responsabilidad”.

Además, en los hogares vallenatos deben eliminarse de raíz esas viejas prácticas de automedicarse, de esperar varios días antes de consultar, ignorar los signos de alarma y no cortar la cadena de transmisión dentro de casa.

Está demostrado que hasta el momento las recomendaciones y acciones aisladas no han sido suficientes. De nada han servido los comunicados institucionales. Todo indica que Valledupar necesita una campaña masiva, sostenida y contundente de promoción y prevención, en la que participen todos los actores constituidos por las autoridades, sector salud, instituciones educativas, líderes comunitarios y los medios de comunicación masiva.

Hay que darle toda la importancia a las advertencias de organismos como la Organización Mundial de la Salud y el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, estos han explicado que el dengue puede empeorar justo cuando parece que el paciente mejora, los antiinflamatorios comunes pueden agravar el cuadro y es allí donde la hidratación y la consulta oportuna son determinantes para salvar vidas. Pero ese conocimiento o esa información no está llegando con la fuerza necesaria a la ciudadanía que debe actuar en consecuencia.

En el caso de Valledupar se sabe que es una ciudad con un clima que favorece la proliferación del mosquito y por ello hay que actuar de manera diligente erradicando la desinformación y la confianza excesiva que podría convertirse en aliadas del virus. Cada persona que decide “esperar a ver si se le pasa”, cada familia que recurre a medicamentos inadecuados, cada hogar que no elimina criaderos está contribuyendo, sin saberlo, a que el brote se intensifique.

En tal sentido, la respuesta debe ser proporcional a la amenaza. Se necesitan campañas visibles en barrios, colegios, transporte público, emisoras, televisión y redes sociales. Mensajes claros, repetitivos y pedagógicos sobre qué síntomas alertan, qué NO se debe hacer, cuándo acudir al médico, cómo evitar nuevas picaduras.

Los medios de comunicación tienen un papel decisivo porque son los principales canales para emitir información que ayude a moldear el comportamiento de la gente, además de amplificar las alertas. En este momento, su responsabilidad es tan importante como la de cualquier institución de salud.

Las autoridades deben liderar y la comunidad tiene la obligación de actuar atendiendo todas las recomendaciones, teniendo en cuenta que el dengue se combate en las casas, en los patios y en los hábitos cotidianos. Todavía estamos a tiempo.

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