Aunque muchos todavía siguen de vacaciones, este martes 13 de enero podría considerarse como el reinicio de un alto porcentaje de la actividad laboral cotidiana en el Cesar.
Además de los propósitos individuales, en este comienzo de 2026 queremos hacer un llamado para que también nos impongamos responsabilidades colectivas.
Son muchos los asuntos de ciudad pendientes para este 2026. Invitamos a todos los vallenatos -y a todo aquel que así se sienta- y cesarenses, a que le hagamos seguimiento y vigilancia a los temas que siguen sin concluir.
Se requiere vigilancia ciudadana, debate público y una veeduría constante sobre quienes tienen hoy en sus manos el rumbo del Cesar y de Valledupar.
Debemos estar atentos a la elección del nuevo rector de la Universidad Popular del Cesar, UPC, institución clave para el desarrollo regional. La comunidad universitaria y la sociedad en general espera un proceso transparente y ajeno a intereses politiqueros.
Avanza el calendario político nacional hacia la elección de nuevos congresistas y del nuevo presidente de Colombia. Las elecciones al Congreso son un escenario en el que el Cesar deberá preguntarse, una vez más, si seguirá eligiendo representación por lealtades personales o si apostará por liderazgos con visión, capacidad de gestión con los problemas del territorio.
También será indispensable vigilar el accionar del recién elegido contralor del Cesar, Luis José Rodríguez, figura clave en el control del uso de los recursos públicos, pero hay preguntas sobre si, una vez más, de su relación con el gobierno departamental no se podrá esperar mucho; así, en igual caso, como el desempeño de la directora ratificada de Corpocesar, Adriana García, pues a pesar de sus esfuerzos seguimos en deuda con el medio ambiente. Ya sabemos que las entidades públicas, por lo menos en el primer trimestre, tendrán como objetivo el certamen electoral y asegurar a los aliados.
Tampoco se pueden perder de vista tanto al Concejo Municipal de Valledupar como la Asamblea Departamental del Cesar. Hemos de estar atentos a la aplicación de la norma que prohíbe el ruido, que concedió un plazo a la Alcaldía para formular un plan de acción. No más dilaciones.
Al hablar de infraestructura y cultura, persiste una pregunta incómoda, pero muy válida: ¿será este, por fin, el año de la entrega oficial del Centro Cultural de la Música Vallenata? Los múltiples aplazamientos de su entrega, además de las adiciones presupuestales, siguen alimentando suspicacias.
Asimismo, hay mucha expectativa en cuanto a la terminación del anillo vial de Valledupar, la entrega de la nueva plaza de vendedores y de los locales a comerciantes informales.
No cesa la preocupación por otros proyectos que siguen inconclusos. ¿qué pasará con La Casa en el Aire?, ¿cuál es el futuro de la segunda calzada Valledupar–La Paz? ¿En qué quedó la financiación del presupuesto nacional, cuya gestión aseguraron hacer – en el debate en la Asamblea convocado por el diputado Jesús Suárez- nuestros representantes y senadores Gnecco, Lobo y Daza?
¿Cuándo se intervendrán algunas zonas críticas del balneario Hurtado, especialmente aquellas ocupadas irregularmente para venta de comidas y no para parqueaderos, detrás de la UPC?
Sigue pendiente la recuperación total de la malla vial de Valledupar, cada vez más deteriorada y convertida en huecos.
Esperamos que este 2026 nos traiga respuestas claras sobre la devolución de entidades intervenidas por el Gobierno nacional, como el Hospital Rosario Pumarejo de López y Emdupar. Esos ciclos ya deben cerrarse, pero no puede ser recibir para peor.
Persiste la inseguridad y urge una articulación de los dos cuerpos de bomberos existentes, que permita contar con un servicio eficiente. ¿Será que este año sí se logrará controlar la movilidad y el tránsito vehicular?
El reloj ya empezó a correr, no hay tiempo que perder. Y seguiremos en nuestro papel avizor.





