Se cerró en la noche del sábado 2 de mayo la 59 versión del Festival de la Leyenda Vallenata, un evento que nos deja una larga lista de gratitud, memoria y orgullo que merece ser resaltada por todos los amantes del folclor vallenato.
Esa amplia y variada programación en homenaje al Binomio de Oro llegó a su culminación ratificando una vez más que Valledupar sigue siendo la Capital Mundial del Vallenato, cuya riqueza cultural mantiene vigente el interés de propios y visitantes.
Gracias Festival porque volviste a demostrar que el vallenato es un mundo musical lleno de historia, identidad y de gente con mucho talento artístico.
Gracias Festival porque al develar las esculturas de Rafael Orozco e Israel Romero, que independiente del aspecto estético cuestionado por algunos, en el Ecoparque del río Guatapurí, se le está manifestando a las nuevas generaciones que los grandes ídolos no mueren cuando su legado encuentra nuevos espacios para ser recordados.
Gracias Festival porque motivaste a las autoridades para que Valledupar estuviera a la altura de la importancia de este magno evento, con un gran despliegue logístico y ambiental que mostró una ciudad organizada, limpia y hospitalaria, capaz de recibir a miles de visitantes sin perder su esencia.
Gracias Festival por la articulación de esfuerzos detrás de cada tarima, de cada calle concurrida y detrás de todos los escenarios y dinámicas que hicieron parte del éxito de estas festividades y posibilitaron que estas transcurrieran en orden y armonía para todos.
Gracias festival por propiciar miles de oportunidades laborales y generación de ingresos a esos hogares que luchan por el sustento diario. Agradecer también a la Cámara de Comercio de Valledupar y Alcaldía de Valledupar por la iniciativa de trabajar unidos y llevar Expofestival a las calles y callejones del Centro Histórico, donde hubo toda una interesante cadena económica, cultural y de emprendimientos de diversa índole.
Gracias Festival por revivir tradiciones como el desfile de los Jeep Willys parrandero, de las comparsas de piloneras, de cabalgata por las principales vías con más de mil caballos.
Gracias Festival por hacer posible esa experiencia cultural e integral donde el folclor se vivió a plenitud en las calles y permitió el encuentro entre generaciones, al tiempo que, con los actos religiosos en honor a la Virgen del Rosario, le recordaste a todos que en Valledupar la fe y el acordeón no compiten, sino que se complementan para darle mayor relevancia a la Leyenda Vallenata.
Gracias Festival por lograr que volviera el fervor del público y se convirtiera en protagonista activo de esta gran fiesta. Importante la conexión folclórica del pasado, el presente y el futuro con iniciativas de importantes artistas como Silvestre Dangond y Carlos Vives, entre otros, que han hecho historia, que todavía siguen vigentes, pero que además trabajan en la proyección musical del vallenato.
Gracias Festival porque las diversas jornadas académicas culturales como los foros alrededor de la historia del Binomio de Oro demuestran que la Leyenda Vallenata sigue siendo un proyecto cultural sólido, como lo plantea la investigadora cultural Ruth Ariza en reconocimiento a Consuelo Araujonoguera, al afirmar que preservar la música es preservar el alma de un pueblo.
Gracias festival porque en todos los rincones de Valledupar, la región y Colombia queda el eco de acordeones y que seguirán sonando en cada manifestación cultural del país y por fuera de él.
Gracias, Festival Vallenato 2026, por recordarnos quiénes somos. Por mantener viva la raíz folclórica en estos tiempos modernos que amenazan con borrar lo original del ayer con la innovación del hoy.
Gracias Festival por demostrar que, mientras exista una caja, una guacharaca y un acordeón, Colombia tendrá una historia que contar a ritmo musical.
