Tal parece que los reiterativos mensajes enviados hasta la saciedad por los distintos medios de comunicación, incluido EL PILÓN, invitando a vivir en paz las festividades decembrinas, no están surtiendo efecto. La Noche de Velitas, que debería ser sinónimo de unión familiar, volvió a convertirse en una jornada de dolor para muchos hogares.
Con tristeza grande y con mucho desconcierto nos vemos obligados a registrar que Valledupar y en varios puntos de la región el fin de semana de velitas estuvo caracterizado por un escenario de violencia, imprudencia vial y actos de intolerancia que dejan un sabor amargo y un llamado urgente a la acción conjunta tanto de autoridades como de la misma ciudadanía.
Todo lo ocurrido durante el puente festivo de velitas no puede normalizarse, por el contrario, debe asumirse como una señal clara de que las medidas actuales no están siendo suficientes y de que la ciudadanía aún no comprende la gravedad de los riesgos que, año tras año, hemos estado advirtiendo por estas mismas líneas.
