En el marco del Noveno Foro Hablemos del Árbol, realizado por EL PILÓN, fue expuesto el proyecto Ciudad Verde, una concesión ambiental a 16 años que busca recuperar y mantener el arbolado urbano, las zonas verdes y los ecosistemas estratégicos como humedales y la cuenca del río Guatapurí.
Es una alianza público–privada entre el municipio de Valledupar y la firma Valledupar Ciudad Verde que desde ya ha generado muy buenas expectativas, eso es bueno, pero sería mejor aún que esa apuesta sea sometida a la vigilancia y al compromiso ciudadano para así enfrentar de manera eficiente la recuperación y sostenibilidad del patrimonio ambiental de Valledupar.
Importante que se haya concebido esta iniciativa al corto, mediano y largo plazo; 16 años puede resultar un periodo razonable para desarrollar un buen proceso de arborización, además de los otros componentes que contempla el proyecto.
Debido al modelo adoptado, en el que interviene la administración municipal y un operador privado, se comprometerán recursos futuros del municipio para compensar la inversión inicial que hará el concesionario, ese esquema puede ser eficiente si se gestiona con transparencia y control riguroso de cada peso gastado y de la eficacia de cada acción desarrollada.
La vigilancia y el compromiso ciudadano deben activarse desde ya para que no vaya a ocurrir lo que ha sucedido con otras concesiones que en el pasado se han hecho en Valledupar y en las que los resultados nunca fueron satisfactorios para la ciudadanía, porque en ellas prevaleció el interés económico por encima del bien común.
Desde ahora quedan inquietudes en cuanto a si existen los mecanismos suficientes para supervisar el cumplimiento del proceso y de qué manera se priorizará el interés ambiental sobre el financiero a lo largo de los 16 años. En eso debe haber permanente seguimiento y monitoreo.
Al respecto de esa concesión, el alcalde Ernesto Orozco Durán ha señalado que no se trata solo de sembrar o podar árboles, sino de conservar ecosistemas estratégicos como la cuenca del río Guatapurí y los humedales urbanos. Consideramos que ese es un enfoque acertado, debido a que, durante años, el deterioro de estos espacios ha avanzado más rápido que las soluciones institucionales, por lo que esta intervención que se propone ahora ya no era opcional, sino urgente para Valledupar.
Durante el foro, el gerente de Valledupar Ciudad Verde, Odacir Camargo, habló de los primeros resultados del censo forestal, indicando que existen diferencias entre los registros técnicos previos y la realidad encontrada, las cuales indican que hay más árboles enfermos y en riesgo de lo estimado. Eso demuestra que ha habido fallas en la planificación ambiental de la ciudad. Fue un buen escenario el foro para mostrar los censos adelantados en la ciudad de Cali. El experto Jairo Rosero mostró cómo allí se procura saber dónde está cada árbol, su localización geográfica precisa, ficha de su estado (hoja de vida). A eso debemos llegar.
Se harán también estudios de calidad del aire en diferentes fases del contrato. Esta medición permitirá evaluar si las acciones implementadas generan impactos concretos o se quedan en simples intervenciones. Aunque hace 10 años el Informe del BID- Findeter mostró que las condiciones del aire en Valledupar eran muy buenas, hacer el monitoreo es apropiado.
Pero, insistimos, ningún esfuerzo institucional será suficiente sin la participación de las comunidades y las veedurías ciudadanas, que estas se apropien del tema, en razón a que cualquier intervención, por técnica que sea, corre el riesgo de no generar resultados concretos y convertirse en otro fracaso más de los ya conocidos en Valledupar.
Lo que se espera es que con esta concesión Valledupar tenga la oportunidad de recuperar el título de “ciudad verde” que alguna vez la caracterizó. Para ello se requiere eficiencia, transparencia y manejo profesional en la ejecución y una ciudadanía activa.
