La credibilidad institucional está en crisis en Colombia y en cada una de sus regiones. Esa es la conclusión a la que siempre se ha llegado en los últimos tiempos. Cada vez que se mide la confianza de la gente, frente a las distintas entidades del Estado y ante sus líderes, los resultados no son nada halagadores.
A propósito de esta temporada de recogimiento y reflexiones, no solamente desde el punto de vista espiritual o religioso, sino también en aprovechamiento de esa pausa laboral para repensar en el plano general y más amplio de los distintos aspectos de la vida, sería bueno echarles una mirada a las dinámicas de la actual sociedad y revisar en qué cree la gente en estos momentos, no solo en Colombia, sino también en el ámbito global.
Según el portal Expat.com, “la mayoría de los colombianos, el 94 %, son creyentes, a pesar del creciente laicismo y la secularización. En cuanto a la filiación religiosa, la gran mayoría de los colombianos (70,9%) se consideran católicos. En segundo lugar, se encuentran los seguidores del movimiento “cristiano evangélico”, que incluye las diversas corrientes pentecostales y protestantes. En el tercer reglón se ubican ateos y agnósticos que define su relación con la religión con afirmaciones como: «creo en Dios, pero no en la religión», «creo en Dios a mi manera» o «soy católico a mi manera»”.





