El Encuentro Vallenato Femenino, EVAFE, acaba de cerrar una nueva edición dejando algo más que una lista de ganadoras y reconocimientos. Dejó una evidencia que Valledupar debería mirar con mayor atención: el talento femenino en el vallenato tiene una dimensión enorme y todavía existen muchos escenarios por conquistar.
Durante varios días, niñas, adolescentes y mujeres demostraron en una tarima que no necesitan concesiones para competir. Tocaron el acordeón, cantaron y defendieron nuestra música con un nivel que permite hacerse una pregunta que durante demasiado tiempo pareció innecesaria: ¿por qué no pensar en competencias en las que hombres y mujeres puedan enfrentarse en igualdad de condiciones? El talento está ahí.
El Festival de la Leyenda Vallenata nos quedó debiendo la posibilidad de ver a una mujer coronarse como reina absoluta, sin necesidad de dividir las categorías por género. No se trata de desconocer los espacios que las mujeres han conquistado ni la importancia de las categorías femeninas. Se trata de reconocer que el nivel alcanzado por muchas de ellas permite plantear una discusión diferente.





