El Pacífico vive un terremoto físico y humano; el Caribe, un terremoto social. Un informe del portal La Silla Vacía permite aterrizar sobre la nueva realidad que vive el país, modificada por el terremoto que afectó a 15 departamentos de Colombia y que también tendrá consecuencias sobre el manejo que el presidente Abelardo De la Espriella quería darle a su gobierno frente a los asuntos territoriales.
Como es de recordarse, el Gobierno de Abelardo De la Espriella llegó al poder con un discurso contra el centralismo, y eso quedó demostrado en la composición regional de su gabinete y en la decisión de establecer sedes alternas de gobierno en Barranquilla, Medellín y Cali, con una marcada preferencia por la primera.
Todo hacía presagiar que el presidente quería darle forma a una nueva geografía del poder, con un Gobierno que pretendía mirar más hacia el Caribe, sus limitaciones y pobreza, y, en cierta medida, hacia Antioquia y los Santanderes, como correspondencia a su triunfo notable en esas regiones.
Sin embargo, la tragedia provocada por el terremoto cambió las prioridades inmediatas del Gobierno y también es posible que haya desplazado el centro político y territorial de su primer año hacia el Pacífico colombiano. Eso permite deducir que el nuevo Gobierno ya no está pensando de la misma manera en el Caribe colombiano y que su mayor concentración será la reconstrucción de las zonas afectadas. Por ende, el Pacífico podría terminar convirtiéndose en el verdadero eje de la nueva administración.





