Se ha armado un ruidoso cotarro en el país porque el presidente de la República entregó balones a niños víctimas del terremoto. Sin entrar en detalles de contexto, podría resultar siendo un gesto plausible el de llevar alegría y distracción en lugar de resignada tristeza.
Nos llama la atención esa crítica que se ha hecho recordando unos episodios del terremoto de 1999, cuando se creó el FOREC, el Fondo de Reconstrucción del Eje Cafetero, y varios de sus empleados estuvieron imputados porque se destinaron recursos al famoso Parque Nacional del Café, localizado cerca de Armenia.
¿Cómo así que se iban a dedicar recursos a un parque y no todo a viviendas o infraestructura de servicios públicos?





