Esta vez hablamos por quienes no están en capacidad de alzar la voz frente al terror que les origina la quema de pirotecnia. Son ellos los animales, nuestras mascotas.
Nos corresponde salir en defensa de los animales que cada diciembre, mientras las luces se encienden y se celebra con mucha música, en este caso, la Noche de las Velitas, ellos enfrentan una jornada de pánico y ansiedad como consecuencia de la quema de pólvora, situación que solo nosotros los humanos les podríamos evitar si tomamos conciencia de la gravedad del asunto.
No es justo que mientras las personas gozan y derrochan alegría las mascotas sufran. Para ellos, la pirotecnia no representa nada bueno ni agradable, en cambio sí mucho terror. Y aunque esta verdad se repite año tras año, aún no logramos asumir plenamente la responsabilidad que implica convivir con seres que dependen enteramente de nuestra protección.





