Es una fecha para echarle una mirada a todo el entramado que encierra el tema de la milicia, desde el sentido patriótico, histórico, militar y las oportunidades laborales que ofrece a miles de jóvenes que apenas comienzan a abrirse paso en la vida.
En este 20 de julio, día en que suelen adornarse las calles y terrazas con los colores amarillo, azul y rojo para recordar el grito de independencia de 1810, muchos saldrán a observar el tradicional desfile militar. Eso está bien, pero mejor aún si se aprovechara la coyuntura histórica para estudiar y evaluar las oportunidades existentes en el mundo de la milicia para esos jóvenes que apenas terminan el bachillerato y necesitan definir el rol que desempeñarán en su futuro inmediato, porque no cuentan con las condiciones para ingresar de manera directa a una universidad de la región.
Es también un momento para poner de presente el compromiso que cada generación debe tener con el país en las labores de defensa de la soberanía, la integridad del territorio y el respaldo a millones de colombianos en momentos de dificultad, desde la atención de desastres naturales hasta las misiones humanitarias y la protección de las comunidades.
