Sin duda alguna, la entrada en funcionamiento de la estación de bomberos del norte de Valledupar es una buena noticia y merece ser destacada porque resulta de mucha importancia en materia de infraestructura pública para enfrentar emergencias en estos tiempos en los que estamos bajo las amenazas del fenómeno de El Niño 2026-2027.
Justo hace escaso un mes habíamos advertido sobre la necesidad de que los entes de control intervinieran, investigaran y establecieran responsabilidades frente a la falta de funcionamiento de esa estación, que fue construida con recursos públicos por más de $2.000 millones y entregada oficialmente en diciembre de 2024, pero que, año y medio después, seguía sin cumplir la función para la que fue concebida, además del carro escalera entregado en el año 2022, una máquina especializada valorada entre $3.500 y $4.000 millones, adquirida por la Gobernación y que continúa sin prestar servicio alguno.
Por eso hoy valoramos el momento oportuno y pertinente en el que llega esta noticia, que da cuenta de que la ciudad pasa a contar con dos bases operativas del Cuerpo de Bomberos Voluntarios, una capacidad que será determinante frente a las sequías que se aproximan con el fenómeno natural en mención.





