Aprovechemos la fecha del 27 de marzo, Día Mundial del Teatro, para echarle una mirada a las actividades escénicas que se desarrollan en Valledupar y el departamento del Cesar.
Esa mirada considera que el teatro cumple el papel de espejo de la sociedad y de píldora para la memoria sobre los acontecimientos del pasado, además de potenciar el talento artístico de nuestra gente. Se necesita que a la actividad teatral se le reconozca su importancia en Valledupar y se evalúe si esta ciudad va por buen camino en esa materia.
Al respecto, podría decirse que en Valledupar lo más representativo que existe es Maderos Teatro que ya lleva más de dos décadas en funcionamiento y ha logrado su reconocimiento con esfuerzo propio, ganándose un público, principalmente joven, en Valledupar y su entorno regional. Y posicionando su sala del centro histórico. Es una organización que puede servir de referencia para entender que la actividad teatral sí es viable en Valledupar, reconocida por su tradición musical, especialmente el vallenato, que genera buenos insumos para llevar a las tablas interesantes historias de impacto para propios y visitantes. Maderos ha sido invitado para llevar sus obras a Bogotá y otras ciudades; este sábado 28 se presentará en Barranquilla con su obra ‘Fábulas del Amor y la tristeza’.
¿Hay algunos avances del teatro en Valledupar?, le preguntamos al director de escenografía de Maderos Teatro, Deiler Díaz, cuya respuesta se limitó a referenciar su propia experiencia, debido a que no se conocen otros intentos en Valledupar para lograr un espacio para la creación, la investigación teatral y que con el paso del tiempo se haya hecho visible en la ciudad creando y haciendo teatro, además de promover el lenguaje teatral y lograr la formación de público para ese arte como lo hacen ellos. Todo a base de constancia frente a la mirada indiferente de gran parte de la institucionalidad. Debería haber otros procesos paralelos y alternos en nuestra ciudad.
Solo se conoce que la Casa Municipal de la Cultura entre 1995 y 2005 desarrolló un ejercicio significativo de creación y formación teatral, pero ese buen intento se diluyó en el tiempo por la falta de presupuesto.
Es así como en los últimos 25 años, independiente de lo que hace Maderos, ha sido poco lo que se ha logrado en cuanto a montaje de obras, escenografías y formación teatral.
Según Díaz, el tema es difícil, pero no imposible, máxime cuando existen los recursos económicos que permite la Ley de Espectáculos Públicos (LEP); se cree que más de $600 millones cada año, con los cuales podría lograrse una buena infraestructura física para las artes escénicas. La experiencia de Maderos demuestra que en Valledupar un buen actor de teatro podría vivir de su actividad y estimular a los jóvenes con talento para consagrarse en ello, pero se requiere más apoyo.
En ese sentido, el proyecto ‘La Ruta del Teatro’, impulsado por la Gobernación del Cesar, con una inversión cercana a los $430 millones, desde hace tres años ha permitido llevar el teatro a los 25 municipios, logrando generar empleo. Entre actores y personal de logística participan unas 40 personas, más los talleres de formación en Bosconia y montaje de unas obras en Aguachica y Valledupar.
Estas ediciones se hacen, en cierta medida, con recursos públicos. Eso está bien. Pero resaltamos más la capacidad de las instituciones, gestores y actores culturales de poner de su parte, su trabajo y creatividad y hacer las cosas; muchas veces, muchos eventos, sin el concurso oficial.
Registramos con complacencia que el pasado 19 de febrero quedó registrado en la Oficina de Registro e Instrumentos públicos la propiedad del viejo Teatro Cesar, matrícula inmobiliaria número 190-11384, a nombre del Municipio de Valledupar. Y se han dado los primeros pasos para la estructuración del proyecto de diseño, financiación, construcción y operación del nuevo escenario de Valledupar; de modo que la calle séptima (hoy, en la nomenclatura, carrera) no será conocida en la historia de la vetusta ciudad solo como la Calle del Cesar, sino como la del teatro.
