La decisión de la Comisión de Regulación de Energía y Gas, CREG, de establecer recargos para los usuarios que superen en un 10 % su consumo promedio de los últimos 12 meses, es una medida necesaria, pero también deja muchos factores que merecen ser revisados cuidadosamente.
Es una verdad de Perogrullo que Colombia necesita cuidar su energía y evitar que el crecimiento de la demanda termine poniendo en riesgo la estabilidad del sistema eléctrico, para lograrlo la CREG ha establecido que los usuarios de los estratos 1, 2 y 3 paguen un recargo del 30 % sobre cada kilovatio que supere el 110 % de su meta individual; los estratos 4, 5 y 6 tendrán un recargo del 50 %, mientras que los usuarios no residenciales, entre ellos comercios e industrias, enfrentarán un recargo del 70 %.
Pero, entre una política de ahorro y una sanción que afecte injustamente a miles de familias y establecimientos hay un vacío por examinar, en especial en la región Caribe, donde se debe mirar el problema con otra óptica.





