Con tristeza grande el mundo vallenato despide al maestro y Rey Vallenato Náfer Durán Díaz, quien falleció este martes 29 de septiembre. Su muerte representa el comienzo del cierre de un ciclo de oro la música vallenata auténtica.
‘Naferito’, como cariñosamente le decían sus amigos, fue un músico completo, un artista que no solamente interpretó el acordeón, él fue un auténtico juglar, de aquellos que hicieron de la música una forma de vida y llevaron en sus canciones la memoria, las costumbres, las alegrías y las tristezas de un pueblo.
Nació en El Paso, Cesar, tierra de fuertes raíces musicales. Náfer Durán representó como pocos esa estirpe de músicos integrales que componían sus propias canciones, las cantaban y al mismo tiempo las acompañaban con su acordeón. En él sobrevivía una tradición que hoy resulta cada vez más difícil de encontrar, esa en la que el artista era autor, cantante e intérprete del acordeón y de su propia obra. Por fortuna, todavía nos queda el trirey vallenato Alfredo Gutiérrez, una leyenda viva del folclor.





