Llega hoy a Valledupar, como presidente de la República, Abelardo de la Espriella, a una tierra que, muchos años atrás, conquistó al joven enamorado con la fuerza de sus cantos vallenatos.
Fue, como suele ocurrir con las grandes historias de amor, amor a primera vista. Valledupar y el vallenato entraron para siempre en su vida.
El propio presidente lo ha recordado: por aquellos años acompañaba de cerca el sueño de Iván Villazón de convertirse en una de las grandes voces del vallenato. Eran los tiempos de El Arco Iris, aquella propuesta musical que pretendió reunir todos los colores de nuestra música, que hoy simbolizan la diversidad y la unidad de la querida patria.





