La propuesta que los alcaldes del Cesar le hicieron al presidente Abelardo de la Espriella en el sentido de “aprovechar el carbón que dejó en el departamento del Cesar la multinacional Prodeco” para construir una termoeléctrica y generar energía es un tema que merece una explicación detallada sobre su viabilidad tanto legal, presupuestal como técnica, entre otros aspectos.
En el papel, la idea parece sencilla y lógica si se tiene en cuenta que hay carbón en el Cesar, que existe una crisis energética, que el sistema eléctrico necesita generación térmica de respaldo y que el departamento atraviesa una crisis económica derivada, entre otras cosas, del cierre de las operaciones carboníferas de Prodeco.
El asunto es que una termoeléctrica no se construye simplemente porque exista carbón. Hace falta demostrar que existe carbón efectivamente disponible, cuánto hay, dónde está, en qué condiciones se encuentra, quién tiene jurídicamente la facultad de explotarlo, cuánto cuesta extraerlo, cómo se transportaría hasta la planta, cuánto costaría construirla, cómo se financiaría, quién la operaría, a quién vendería la energía, durante cuántos años funcionaría y si produciría electricidad realmente competitiva.





