El 24 de septiembre de 1989, me trasladé por vía terrestre de Valledupar a Cartagena, donde al día siguiente empezaría un Congreso Panamericano de Gastroenterología. Viajé acompañado por mis colegas Manuel Gutiérrez Acosta y Germán Vargas Lobo.
Llegamos en la prima noche y nos alojamos en el Hotel Hilton. Luego salimos a cenar y a caminar por el sector del hotel; mientras andábamos, Manuel Gutiérrez nos comentó: «¿No se les hizo raro que, en el hotel, no nos hayan revisado las maletas como cautela porque, últimamente, en nuestro país están cometiendo muchos atentados?». «Deja de estar pensando en posibles actos terroristas», le dijo Germán.
Lo curioso es que en Valledupar, Manuel ni siquiera pasaba frente a las droguerías La Rebaja, por temor a ser víctima de un atentado, ya que, en aquel entonces, por las venganzas del Cartel de Medellín contra el Cartel de Cali, muchas de dichas droguerías eran destruidas con explosivos en cualquier ciudad de Colombia.





