Valledupar ha llorado por 25 años la partida de una mujer valerosa, inteligente, perseverante; de esos seres humanos que dejan huella, huellas imborrables.
Consuelo Araújo Noguera, ‘La Cacica’, una mujer sin melindres, con un carácter especial, en la que su medida no tenía límites y cuando tenía que decir, decía. Sin miedos.
No reparaba de nombre, ni de apellidos, ni de cargos fastuosos cuando se trataba de defender su música vallenata, su tierra y su gente.





