La primera infancia tiene un problema político insalvable: sus protagonistas no votan. Por eso, cuando son candidatos algunos dicen pensar en ellos, una vez terminan las elecciones suelen desaparecer del debate público.
No es por falta de conocimiento. La evidencia es contundente en demostrar que invertir en la primera infancia es la decisión más efectiva y rentable que puede tomar un país. Tampoco es por falta de compromisos: desde 2016 Colombia cuenta con la Ley de Cero a Siempre. Y, sin embargo, les hemos fallado a nuestros niños.
Les hemos hecho 27 promesas: 17 en los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030 y 10 en el Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026. Solo cumplimos 3 y avanzamos en 2. En cambio, incumplimos 22. Es inaceptable.
