Bajo el mismo cielo, las tierras de Valledupar han sido testigo del paso del tiempo y de la transformación. Arropadas por el manto de la Sierra Nevada de Santa Marta y la serranía del Perijá, entre los ríos Guatapurí y Cesar, se extiende una geografía de memoria viva.
Desde los tiempos precolombinos, este valle perteneció al Cacique Upar, aquí habitaron pueblos indígenas como los chimilas y los arhuacos, habitantes ancestrales de un territorio que, siglos más tarde, sería incorporado al orden colonial español.
Durante el siglo XVI, los españoles llegaron al Valle de Upar atraídos por sus tierras fértiles y sus recursos. La conquista estuvo acompañada de enfrentamientos, sometimiento y graves afectaciones contra las comunidades indígenas. Terminando con la muerte del Cacique de Upar, no fue hasta 1543 mediante mandato real que se prohibió la destrucción de los indígenas, aunque los conflictos continuaron.





