Con el pasar del tiempo, algunos adultos suelen extrañar la época del colegio, con ocasión de que empiezan a sentir la pesadez de los años, el estrés del diario vivir, los problemas económicos o familiares, posiblemente alguna enfermedad, o una rutina de vida tal vez algo monótona, con más tedio que alegrías.
Entre las cosas que se extrañan, no suelen estar incluidas actividades como estudiar, hacer tareas, practicar un deporte, hacer ejercicio, tocar un instrumento, aprender otro idioma, o acostarse temprano; lo que sí se suele extrañar, es la vitalidad de aquella época, la energía, la alegría con la que se disfrutaba cada día, los amigos, las risas y el vivir de forma descomplicada y sencilla. Lo curioso, es que sin aquello que no nos agradaba, no se tiene aquello que queremos volver a sentir y experimentar.
Si hoy día deseas sentir más energía, debes comenzar a hacer ejercicio o practicar un deporte; si deseas recuperar la cintura de tu adolescencia, implementa el mismo régimen alimenticio que tu madre te exigía para mantenerte fuerte y saludable, comiendo frutas y verduras todos los días, dejando los dulces y los postres como algo ocasional, o como un premio por sacar buenas notas; si deseas sentir más alegría, recuerda cuando de pequeño jugabas con cualquiera sin juzgar, sin prejuicios y sin críticas; si deseas amigos, debes formar parte de algún club de lectura, fundación u obra benéfica, inscribirte en un curso para aprender un nuevo arte, oficio o idioma. Los niños y los adolescentes se caracterizan por su plasticidad mental a la hora de aprender, socializar y adherirse al cambio; si te resistes a cambiar tu rutina y retomar la disciplina con la que vivías durante la etapa escolar, será complicado volver a sentir y vivir todas aquellas experiencias.





